Carta a las autoridades, a la opinión pública y a los socios de la SPEU
Compartimos la carta elaborada tras la asamblea extraordinaria realizada entre socios de la SPEU el jueves 2 de julio, con motivo de expedirnos sobre la resolución de Codicen N.º3009, Acta N.º34, que aprueba el «Plan de egreso y titulación de docentes en ejercicio de educación media».
«A las autoridades, a la opinión pública y a los socios de la SPEU:
Al albor del segundo semestre del corriente año 2026 se ha puesto en discusión entre docentes la resolución de Codicen Nº3009, Acta Nº34, que aprueba el «Plan de egreso y titulación de docentes en ejercicio de educación media», publicada el pasado 7 de octubre del 2025 en la página del CFE.
Dicho plan tiene por cometido la facilitación del acceso al título de Docente de Educación Media, en concordancia tanto con acuerdos internacionales citados en el propio documento, así como con el artículo 69 de la Ley General de Educación Nº18.437, que fuera modificado por el artículo 137 de la Ley de Urgente Consideración (LUC), Nº 19.889. Nos referimos, concretamente, al punto 4.1.2, que presenta un plan que inicia su trabajo el corriente año 2026 que facilita el acceso al título con 50% mínimo de la formación aprobada en CFE (equivalente a 180 créditos), 8 años mínimos de experiencia probada en las aulas y un puntaje mínimo de 71. El plan nos genera múltiples cuestionamientos, no solo por cómo realmente se piensa lograr que la semestralización equivalga a medio camino de trayectoria educativa, sino también acerca del lugar al que queda relegada la formación docente en su conjunto. Este mecanismo de acreditación equipara la experiencia en aula a la formación en educación, cuando estos son dos caminos que no se pueden igualar uno a uno; se complementan, se fortalecen mutuamente, pero uno no puede ir en detrimento del otro.
El plan desautoriza el trabajo de las diversas comisiones que están abocadas a la creación del Plan de Formación Docente 2027 y entorpece la adquisición de saberes y competencias adecuadas con las que cualquier profesional de la educación debe contar. Tan así que ni siquiera llegó a ser propuesto oficialmente como tema de la ATD de formación docente del 4 de junio de 2026, que es uno de los ámbitos de discusión donde los profesores de formación docente pueden pronunciarse sobre tales programas. Por otro lado, así como está propuesto, el plan pone en riesgo el trabajo de varios docentes que se han recibido en conformidad con los planes anteriores y que integran escalafones a los que han accedido por los concursos correspondientes y para los que han cumplido con todos los requisitos. El plan generará que se intercalen docentes que no cuentan con la misma formación, pero que cuentan con más años trabajados, desplazando a aquellos que han estudiado
con esmero para este rol, y aún más a los recién egresados, poniendo en riesgo su estabilidad laboral. A su vez, varios profesores titulados por este plan, una vez efectivizados, estarían habilitados para trabajar como profesores adscriptores -profesores que preparan a futuros docentes
en las aulas- con escasa formación en didáctica o en pedagogía. Y todo esto sin mencionar el preocupante precedente que genera en el futuro de la formación docente en general, que puede verse gravemente menoscabada por este mecanismo.
Siempre estaremos a favor de profesionalizar al docente y entendemos que el título funcione como una puerta hacia una mayor profundización de su rol, pero una acreditación que acota una parte esencial del camino y de la experiencia de cualquier profesional atenta contra su formación en lugar de beneficiarlo. Bajo este plan, ser titulado no será lo mismo que ser egresado: el primero sería una acreditación; el segundo, un profesional formado. Todo esto representa una grave afrenta y un desconocimiento al trayecto recorrido por miles de docentes que han realizado —y aún realizan— descomunales esfuerzos por finalizar sus estudios de manera adecuada. No se les hace justicia a los profesores egresados, pero tampoco a los que serían los beneficiados por este programa, quienes no recibirán la misma calidad de formación que sus pares. Entonces, ¿estamos realmente democratizando el acceso a la formación permanente? ¿Estamos dando verdaderas oportunidades de avance a otros docentes? ¿O estamos a duras penas persiguiendo una estadística y trabajando en función de ella, en lugar de usarla como herramienta? ¿Cumplimos con la educación que nos debemos, o cumplimos someramente con tratados internacionales sin ajustarlos de manera adecuada a la educación que pretendemos construir?
Desde la Sociedad de Profesores de Español del Uruguay, suscribimos a las declaraciones de las demás asociaciones de profesores, de las ATDs y del Sindicato de Docentes de Formación en Educación y apoyamos los esfuerzos que se realizan por vías legales contra el punto 4.1.2 de la Resolución Nº3009, Acta 34, del 7 de octubre del 2026. Vemos con alarmante preocupación este tipo de medidas y alentamos a buscar otros caminos que permitan el acceso al título, sin deshilachar la formación docente y profesional que todos hemos recibido y que queremos mejorar para todos los que estén y estarán en esta profesión.
Cuidemos las trayectorias educativas de todos.
Sociedad de Profesores de Español del Uruguay»